Cuando el destino nos alcance (Soylent Green)

Antes de Star Wars, la ciencia ficcion cinematográfica tuvo joyas que podian hacer reflexionar a la sociedad (bue, saquemos The Omega Man de la lista). Esta es una de ellas. Despues, sólo pochoclo y soylent green (no coman mucho de estas últimas).

Dir: Richard Fleischer // 1973

4 degustación(es):

Homer Collyer dijo...

Durante mi niñez esta película fue una leyenda urbana... alguien nos habia contado que habia una pelicula en que hacian galletitas con contenido non-sancto. Obviamente no era una pelicula gore pero todos nos la imaginabamos con prensas chorreantes de sangre...

Winston dijo...

Aun que esta película es todo un clásico sci-fi aun no la ví; la agrego a mi lista de pendientes. Te la debo Homer!.

Lo de las galletas de dudosa procedencia me hace acordar al juego de la 1ra playstation "Oddworld: Abe's Oddysee". Oh, que tiempos aquellos, cuando nuestra mayor preocupación era pensar como pasar a la próxima pantalla.

Langey Collyer dijo...

1) Filme visionario en cuanto al calentamiento global, la superpoblacion (gente en las escaleras, igual que en Mercaderes del Espacio), la importancia de la soja y el poder de las corporaciones.
2) Se inspiraron en La Federal en la actitud del detective/policia incautando todo lo que encuentra a su paso.
3) Las mujeres son furniture/accesorios, tiraron por la borda toda la revolucion feminista, a las Joan Baez, las Carly Fiorina y las Condoleza Rice.
3) El pañuelito de Boy Scout que usa Charlton hace dudar de su masculinidad.
4) Si los policias usan cascos de futbol americano, los bomberos en vez de hachas usan bates de beisbol?
5) El Soylent Green es el equivalente al kani kama de hoy.
6) Charlton Heston es un personaje despreciable, por mas que haya hecho esta pelicula.
7) Siempre quise tener un bulin ambientado en los '70.

Winston dijo...

Tristisima una de las última imagenes registradas (no se si LA última) de Heston en Bowling for Columbine.

Langey, podemos hacer una vaquita para cumplirle el sueño del punto 7y armar el bulín setentoso en el depósito de su terreza.